El agua, divino tesoro

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En el verano del 2006 reflexioné por primera vez sobre este tema que ahora les comparto, y mis preguntas continúan siendo las mismas.

¿Qué es lo qué he hecho yo tan bien, que me ha tocado una vida hermosa, llena de amor, privilegios y oportunidades?

Con todo y mis altibajos en ocasiones en mi comportamiento, cuento con el apoyo y educación que mis padres me brindan y me proporcionan con todo el amor y paciencia que les es posible.

No hay un solo día en el que mi Ellie, o mi padre, me regalen una enseñanza, me obsequien un consejo.

También me pregunto qué será lo que la gente en Sierra leona, África, o todos los inmigrantes y personas que sufren de pobreza extrema y de desamor de los que los rodeamos, habrán hecho tan mal, que carecen hasta de lo más básico para sobrevivir.

Mientras, los que vivimos en países desarrollados, desperdiciamos, tiramos, matamos y acabamos con todo, sin querer pensar en los demás.

El lunes estuvimos prácticamente todo el día sin agua, y hoy por la mañana un par de horas. Todo a causa de tuberías rotas por las inclemencias del tiempo.

El lunes fue caótico para mi madre pues empezábamos un reto alimenticio que es muy importante para los dos, ya que deseamos poder sentirnos saludables.

Sin una gota de agua y sin prepararnos para ello, porque mamá no se enteró del correo electrónico que le mandó la gerencia avisando del corte del agua, era algo sumamente estresante para los dos, para ella y para mí.

Y Papá, como SIEMPRE, salvó el día.

Por suerte, fue en lunes, día en él que el viene a Las Cruces a reunirse con todos mis tíos, sus compañeros Agustinos Recoletos, para comer en Mesilla.

La Ellie le mandó un whatsapp pidiéndole el favor de traernos agua en alguna olla, la más grande que tuviera.

Mi calvo, con esa ternura y solidaridad que lo caracteriza, llegó con una olla casi de su tamaño, llena con el vuelve a la vida: el agua.

Todo nos resultaba tan complicado… Mi Ellie me ayudaba echándome agua para lavarme las manos, y mi padre a ella.

Los trastes tuvieron que quedarse sin lavar hasta ya casi de noche, porque el agua cuando llegó, lógicamente por la ruptura de las tuberías, salía terrosa.

Llegó el momento de sentarnos a comer lo que mis padres habían preparado para el primer día del reto alimenticio que, debo mencionar, les quedó estupendamente sabroso.

Dimos gracias a Dios por nuestros alimentos y después de un suspiro profundo de mi madre, ella externó:

¡Dios, que día!

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Y papá respondió:

Si vieran lo que me alegra el que estén pasando por esto. Que sepan lo que es vivir sin agua. Ustedes apenas llevan unas horas. Yo se la traje llenando la olla de un grifo y en mi carro. Mi gente en Sierra leona tienen toda una vida sin agua potable y teniendo que acarrearla en un recipiente sobre su cabeza, caminando kilómetros enteros, para tener para lo más indispensable. Las niñas y jovencitas, es lo primero que deben de hacer antes de irse a la escuela: acarrear agua.

Gracias a la generosidad de la familia Murua, hoy es un poco diferente y un poco menos pesado, porque se hicieron muchos pozos de agua. Pero continúa siendo pesado el obtenerla.

Cuando papá nos contó eso, sé que la alegría que sintió de que nosotros viviéramos un poco esa desesperación, no fue una alegría malsana, fue, como siempre, una gran enseñanza y una invitación a la reflexión y al cambio, a agradecer cuidando.

Yo me acosté esa noche pensando:

El agua no es propiedad mía, ni tuya, ni de ellos, ni de nadie. El agua es sagrada y es para todos, solo que unos la trabajan y la cuidan, mientras otros la desperdiciamos

Dios, perdónanos, porque sí sabemos lo que hacemos. Que cada instante en nuestro día a día, empiece y exista un positivo y verdadero cambio.

Te amo papá, gracias por ser quién eres y como eres.

Gracias Ellie, porque si no fueras tú la gran persona que también eres, no habrías elegido a papá para formar parte de esta familia original e imperfecta pero feliz que los cinco formamos.

Gracias a mi familia, los Murua. Abuela y abuelo qué orgullosos tienen que sentirse de los hijos que formaron, con una generosidad más que al límite igual a la de ustedes.

Pero, sobre todo, gracias siempre a ti Dios.

Los amo a todos.

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