En puerto seguro… ¿y los demás?

Estándar

fondo_2_c_600x400

Estos días, en casa, sin salir a causa del resfrío, me tienen más que pensativo. Mi mente va a mil revoluciones. Lo que tengo es un simple resfrío que, gracias a que hace un par de meses atrás me vacunaron, me ha dado levemente. Y la fortuna es que cuento con la doctora y enfermera mejor de todo el mundo: mi Ellie. Me lleva los alimentos a mi recamara y no permite que me dé el viento helado. Esta semana han sido de días de temperaturas bajas.

El estar en cama, no les miento cuando se lo digo, me ha hecho reflexionar. Por lo menos, momentáneamente, comprendo que soy un privilegiado en muchas cosas. Tengo una excelente salud, hasta ahora; tengo a mis padres que se esfuerzan más que al límite para proporcionarme servicios médicos, medicinas, alimento, ropa limpia, cuidados, higiene, y una habitación agradable y muy cómoda. Tengo al mejor hermano del mundo, mi Perry Guapo, nuestro “perro no perro”. Ahora que me ve decaído, se acuesta afuera de la puerta de mi recamara como queriéndome decir:   ¡desde aquí estoy cuidándote!

Cuánta nobleza hay en su corazón, y cómo le pido a Dios por su vida con salud, para tenerlo muchos años a nuestro lado. Realmente amamos a nuestro Chorejueludo.

El fin de semana pasado mi papá formó un equipo de personas de su Iglesia, todos ellos personas nobles y de corazón más que inflado. No podía  ser de otra forma, ya que es la calidad de personas de las que mi padre se rodea.

Todos ellos se dedicaron a preparar comida para 200 personas refugiadas que vienen de Centro y Sudamérica y se encontraban en los refugios proporcionados por la Agencia de Inmigración. Eran tantos, que la agencia no se daba abasto y pidió ayuda a las Diócesis. Y la parroquia Little Flower en la que trabaja mi papá, respondió inmediatamente.

Hacer el bien y el mal cuesta lo mismo, pero con una enorme diferencia como resultado.

Para todo el equipo de Papá fue una experiencia enriquecedora. Ser testigos de todo lo que padecen estos hermanos nuestros,  sus días de angustia, de frío, de hambre, de sueño e incertidumbre…, les tocó el corazón.

Mientras, algunos vivimos en la rutina que nosotros mismos nos vamos imponiendo sin observar que siempre, alrededor nuestro, existen cientos de personas más necesitadas que nosotros. Empezando por la necesidad de amor.

Ahora, aquí, desde mi reconfortante habitación, me pregunto:

¿Qué es lo que estos hermanos han hecho mal para vivir una vida con sus días con tanta desventaja y abandono?

¿Qué  es lo que yo he hecho bien para tener una vida más que privilegiada, empezando por el amor y cuidado de mis padres?

Gracias, Dios, por permitirme observar y enterarme de lo que ocurre a mi alrededor y, dentro de mis posibilidades, ayudar y, sobretodo, valorar todo lo que tengo.

Gracias por darme a un padre que con su ejemplo nos enseña de qué se trata la vida y cómo cumplir con tus deseos.

Gracias por su corazón lleno de bondad y sacrificio por el bien de todo aquel que lo necesite, empezando por nosotros, su familia.

Gracias, mi Ellie, por darme vida y porque, aun con mis fallas y defectos, voy aprendiendo de tu amor hacia los demás.

A pesar de los tiempos difíciles, la bondad siempre saldrá triunfante.

refugees2015-eng

Un comentario en “En puerto seguro… ¿y los demás?

  1. Maria Elena Martinez

    Gracias a Dios por tu gran corazón y que al igual que tú lo tienen nuestros ángeles con capacidades diferentes que nos dan un gran ejemplo de amor y fortaleza, somos afortunados y bendecidos de tenerlos, te amo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s