Un día gris…

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¡Cuánto me cuesta comprender y actuar de forma inmediata! Es como si mi cerebro estuviera en un constante giro de arriba hacia abajo, de atrás hacia adelante. Nunca se cansa, y sobre trabaja.

Ayer volví a discutir con mi Ellie, algo que me duele profundamente y deseo con toda el alma no suceda. Ella me dice que no me preocupe tanto, que todos los seres humanos suelen tener diferencias y discusiones unos con otros. Que no soy el único hijo que discute con su madre. Ponerla triste o enojada, me debilita. El gris llega a mi día y cómo me cuesta no pensar en ello.

Si mi madre me dice: en este momento no deseo hablar contigo, necesito que me dejes tranquilizarme. Sin pensarlo, o sin que mi idea sea hacerla enojar más, yo insisto en que hablemos. Le mando textos, le llamo a su celular, le escribo notas y las mando por debajo de su puerta.

¡Oh Dios!, el silencio de mi Ellie…, yo no puedo con eso. Yo necesito de sus ocurrencias, de sus locuras e inventos. Extraño que cante o que regañe a Guapo nuestro Basset Hound.
Si mi conducta la hizo enojar, yo no soy feliz, no somos felices.

¿Qué es lo que puede hacer enojar a mi madre?

Que sabiendo hacer las cosas muy bien, las haga mal, o no las haga. Que por querer estar escribiendo, o viendo mi programa de tv favorito, deje comida al alcance de Guapo. Después, él se enferma porque sufre de problemas de digestión y  en su intestino. Es dolor físico y gastos económicos que se deben evitar. Pero lo que de verdad la puede enojar, es que yo empiece a interrogarla y a bombardearla con preguntas y más preguntas que de antemano conozco la respuesta. Me dice que por estar con la bobera de preguntar lo que de sobra sé, me niego la oportunidad de aprender algo más.

¡Uyyy!, y luego llegan las consecuencias. Me mordí una mano porque me sentí enojado, pues la diversión que estaba planeada con meses de anticipación, se suspende. Ahora, el 31 de Octubre, no habrá celebración de Halloween, ni disfraz, ni cena, ni nada.

Eso por morderme mis manos y no dejar a mi Ellie tranquila cuando ella más lo necesita.
Yo no soy una persona de malos sentimientos. Mis padres me dicen que soy un ser noble, inocente y tierno. Solo es que debo controlar un poco ciertas conductas de mi autismo.
Créanme si les digo que es mi lucha constante y de a diario, y que se que un día lo lograré.

Hoy es de mañana, amaneció el cielo nublado y sintiéndose los primeros fríos del Otoño.
Pero ya ha salido el sol y mi Ellie me ha gritado desde su recamara: buenos días alegría. Esa es un linda señal de que este martes empezará a brillar con sus azules intensos.

Gracias, Dios.

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