El arte de educar

Estándar

claualetio-2

El objetivo más valioso de la vida debe de ser la felicidad de los que nos rodean. Trabajemos juntos, lo más que se pueda, con correcto amor, paciencia, juicio, y sentido común por merecerla y encontrarla.

Espero jamás ofender a nadie con mis publicaciones.

El otro día vi un reportaje sobre lo difícil que resulta para los padres el poder manejar y eliminar los berrinches en sus hijos, ya sean niños, adolecentes, o adultos; con autismo, síndrome de Down, ó simplemente hijos mal criados.

A mí Ellie, a la edad de 3 años, le hice dos berrinches en la fila del supermercado. Yo quería mi barra de chocolate. Pero en ese tiempo me afectaba mucho. Hiperactividad y chocolate no se llevan bien.

La primera vez, mamá sentía que todos le veían pensando: !qué mamá incapaz de controlar y educar correctamente a su criatura! La segunda vez, me levantó del piso, me volteó de espalda y me dio una buena nalgada. Misma que recuerdo perfectamente.
Sé que a ella le dolió más que a mí por eso del instinto maternal y el sentimiento de culpa.
A mí, solo me hizo comprender que no importaba cuánto deseara yo esa barra de chocolate, si mamá decía hoy no, simplemente era no. Esa nalgada fue el primer stop que sentí en mi vida. Y no tienen idea cuanto mi Ellie, yo, y la sociedad lo agradecen.

Mi infancia la describimos Ellie y yo como una etapa bastante normal y aceptable. No di mucha lata, aunque fui muy hiperactivo y curiosito, jajaja. Fui un niño muy querido y aceptado por los que me rodeaban. La mayoría que me conocieron en aquel tiempo, me recuerdan con cariño.

La adolescencia  me llegó en mi edad ya de adulto. Mis primeros dos años de prepa fui un chavo muy tranquilo y sociable, lo que le llaman aquí popular, amistoso y siempre cariñoso. A partir de mí último año de la preparatoria, di un cambio radical. Y es que hubo muchos cambios abruptos en mi entorno familiar. Papá se fue a su misión de Sierra Leona, Africa. Mí tita empezó a enfermar.  Mi tío Roberto, que es como mi segundo padre se mudó a Lubbock, Texas. Mí Ellie dejó de trabajar por más de dos años. Me separé mucho de mí Tita, por su enfermedad, hasta que finalmente ella se durmió y se fue al cielo. Uno de mis medicamentos para la ansiedad e hiperactividad me provocó efectos secundarios con convulsiones de ausencia y cruce de ojos.Tiempos grises sin muchos rasgos de felicidad.

Yo empecé a hacerle berrinches a mi Ellie, solo a ella, con los demás no perdí mi encanto y excelente comportamiento. Inexplicablemente, me sentía, enojado solo con ella. Mientras ella intentaba llenar vacios, el de mí abuela, de mi padre, de mi tío, etc, etc, yo me auto agredía con golpes en mí frente y mordiéndome las manos. Ella, unas veces suplicando, otras intentando ignorarme, y otras, ya más firme, suprimiendo privilegios. Fueron casi 5 años de no saber si se estaba muerto en vida, ó de vivir la vida deseando morir.

Cansados de experimentar con todo: doctores, tratamientos médicos, hospitales, terapistas, ejercicio, actividades. Mi madre, aunque la mayor parte del tiempo  estaba temerosa de mil circunstancias, solo luchaba para superar el día a día. Tan sólo ese día. El facebook fue durante mucho tiempo su mayor terapia. Y algunas amistades entrañables sus fieles terapistas, aunque fuese solo vía teléfono.

Dios y después mi tío Roberto fueron los que le abrieron los ojos a mamá haciéndole ver que ella ya había buscado todos los caminos. Emocionalmente había sido de todo: amorosa, paciente, comprensiva, firme, débil, impaciente, tranquila, desesperada. Era tiempo que alguien le dijera: tu hijo, que tanto te ama, está tomando ventaja de ti. Porque no importa qué haga ó te haga, sabe y siente que tú jamás lo desampararás. Que siempre, no importa qué suceda mientras vivas, estarás para él. Debes de terminar con su conducta adquirida. Y corregirlo tú antes de que te lo corrija la calle, la policía ó una bala.

Si hoy soy una persona feliz, se lo debo a Dios, a mi madre, y a mi tío Roberto, porque fue él quien la enfrentó a nuestra realidad, y le hizo ver que no debía aceptar más berrinches, chantajes emocionales y mala conducta bajo ninguna circunstancia.

Mi autismo no es excusa para ningún tipo de descontrol o comportamiento inapropiado. A veces, como que se me quiere olvidar, e inconscientemente pruebo a mi Ellie. Pero como ella me lo dice: ni se te ocurra canijito, que para atrás, ni para doblar un poco la espalda. Nosotros con el Chamuco no volveremos.

Ojalá muchos padres me lean ahora, porque esto deseo compartirles ya por último:

Nunca jamás permitan que sus hijos pretendan ser los adultos y ustedes como si fueran los niños. Las cabezas de familia siempre son y deberán ser los padres. Y, tantas veces, las madres solas, y ciertos padres solos. No permitan que sus hijos tengan que ser educados fuera de casa y con experiencia triste de por medio. A los hijos no hay que sobreprotegerlos, simplemente hay que amarlos enseñándoles a que hay líneas de respeto que jamás se deben cruzar.

Los padres que les temen a los hijos, son aquellos que no han sabido ser padres.

!Paz en sus vidas!

Alejandro Garayoa

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

3 comentarios en “El arte de educar

  1. Montse

    Alejandro .. Tienes toda la razón.. Yo tengo dos niños con autismo.. Y aún son pequeños.. Pero te leo como si fueran ellos en algún momento de sus vidas cuando sean más mayores.. Yo soy madre separada.. Y a veces, o casi siempre, nos preguntamos si lo estaremos haciendo bien.. Es curioso la lección de la nalgada que te dio tu madre.. A mi me cuesta mucho darlas.. jajaja.. Pero en algún momento he tenido que hacerlo.. Imagínate dos niños de 4 y 5 años con las mismas rabietas… Mientras te leía.. Pensaba si algún día mis hijos podrán expresar tantas cosas como las expresas tu.. Supongo que si.. ¿Verdad? Voy a seguir leyéndonte con mucha atención … Seguro que me ayudas en muchas dudas que tengo .. Gracias Alex

    Me gusta

    • Montse, me has dado tal ternura, me has hecho remontar a esos años de infancia, en los que sólo eramos mi Ellie y yo.
      Papá llegó a nuestra vida cuando yo tenía siete años y medio.
      ¿Sabes algo Montse?
      No importa lo que tus hijos eligan ser, lo que tú debes procurar siempre, es que sean lo más felices que se pueda. Que se sientan orgullosos de ser quienes son y como son. Que su condición de autismo no les estorbe jamás. Muy al contrario que sepan encontrarle ventaja a ello.
      Desde que recuerdo mi madre solo me ha dicho que por el camino habrá piedras que tendremos que esquivar y que un NO como respuesta para avanzar, solo se aceptará después de haberlo intentado todo.
      Solo te puedo asegurar que si tu amor es responsable, maduro y con sentido común, tus hijos van a estar muy bien.
      Un día a la vez, en el presente, que el mañana ojalá nos llegue, pero si no disfrutamos el hoy, nada sirve.
      Te van besos y abrazotes para ti y para tus hijos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s