Recuerdos de infancia: azul brillante

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Cuando en la vida todo es un continuo aprendizaje, éste te llega por todos lados.
La clave sería estar alerta para lograrlo.

Desde mi nacimiento, hasta los siete años y medio, que fue cuando nos vinimos a vivir a EUA, mi Ellie y algunas terapistas particulares, fueron las que me enseñaron lo que usualmente se aprende en pre escolar y en jardín de niños. Yo solo tuve la oportunidad de iniciar mis estudios en un segundo año de primaria.
A leer y escribir, vocales, sílabas y oraciones, las aprendí con mamá. Ya que desde antes de mi diagnóstico con autismo, hasta sin pensarlo, nos obstaculizaban todo el camino.
En mi ciudad natal, Chihuahua, México, había  en los años 90s más de seis escuelas Montessori. De eso estoy seguro. En cada entrevista que mi madre  tenía con los directivos del plantel, buscando un lugarcito para mi, siempre le dieron un NO como respuesta. Bastaba se les dijera que tenía tres o cuatro años y que tenía autismo, para que la respuesta fuera siempre la misma, NO.

Hubo una, la dueña y directora de un solo colegio Montessori que, al verse casi obligada, me aceptó un par de semanas. En las cuales, en dos ocasiones le pidió a mi Ellie qué no me llevara ciertos días, porque saldrían de paseo escolar, y no había nadie que pudiera cuidar de mi. Mi pregunta, hasta hoy, es por qué nunca le permitieron a mi mamá (Ellie) acompañarnos en esos paseos escolares, si ella estaba más que dispuesta a ser voluntaria. Pues bien, !cada quien sabe sus razones!

Cuenta mi madre que, dentro del autismo, fui todavía alguien más especial, porque desde recién nacido se me tenía que cuidar y tratar de manera diferente. Muy diferente a como se trata y cuida a los bebes en cada etapa. A mí los brazos no me hacían sentir nada bien. Cuando se me intentaba cargar, lloraba de tal manera que solo veían en mi sufrimiento. El roce, el contacto de piel con piel, me provocaba ansiedad.
Solo hubo una bella persona, que con sus cantos, podría arrullarme hasta dormirme. Mi abuelita Lilia, mi Tita. Ya les iré contando de ella. Seguramente les despertará ternura, saber lo hermosa persona que ella fue.

Yo, afortunadamente, guardo en mi memoria  recuerdos padres (lindos) desde mi edad de dos o tres años. Unos son vagos, otros los recuerdo como si hubieran sucedido ayer.
Tuve una niñez, en la que  la tenacidad, valor, apertura y disponibilidad de mi madre y los abuelos con los que vivíamos, luego del diagnóstico y divorcio de mi madre con su ex marido, eran parte del día a día.

Nací y crecí rodeado de amor, pero de ese comprometido a aceptar retos, consejos, guías, orientación… Siempre dando lo mejor de sí, sin permitir que los expertos en Medicina, o los muchos libros sobre autismo, nos etiquetaran y nos frenaran.
Mi Ellie, la madre que muchos deberían de tener, transformó un camino que se empeñaban en hacérnoslo gris, en un camino azul brillante. Ese que promete que saldrá el sol, aún en los días lluviosos.

Recuerdo mis días de parque, en donde ella corría tras de mí y parecía no cansarse. Siempre, ya casi al tiempo de volver a casa, nos tumbábamos boca arriba para buscar en el cielo, en ese cielo hermoso de Chihuahua, nubes con diferentes formas. No creo haber encontrado nunca una forma de nada en las nubes, por más que mi Ellie me iba diciendo una a una las que ella si veía. Yo, era tan feliz bajo ese azul brillante y hermoso cielo, que lo demás no me importaba.

Desde niño, descubrí,  que en mis días habría solo dos formas de caminar por la vida. Y escogí la alegría que me regala el azul brillante.

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2 comentarios en “Recuerdos de infancia: azul brillante

  1. Montse

    Espero que haya cambiado la actitud en los colegios. Aquí, en España, han cambiado… Pero, a veces, parece que damos palos de ciego. ¿Por qué nos lo ponen tan difícil? .. Derechos … Los derechos de TODOS los niños deberían estar a la mano de cualquier niño sean especiales, o no.. Sean diferentes, o igual a los demás .

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  2. PABLO

    Aunque a veces no comprendamos en primera el porque nos pasan algunas cosas,creo que las mismas experiencias de la vida (aun las mas dolorosas) nos suceden para generarnos un “aprendizaje” que no podria lograrse de otra forma…
    Es duro…es inentendible,a veces….pero es asi y no hay otra!!

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