El valor de una sonrisa

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Con frecuencia nos toca ser testigos de  situaciones complicadas y, honestamente, siento que son lecciones de vida. Mi Ellie detesta ir a Wal-Mart durante el día. Ella tiene por costumbre, cuando va, hacerlo de madrugada. Dice que prefiere tropezarse con cajas y cajas por los pasillos, que toparse con personas mal comportadas. Seguido no se aguanta y hoy ha sido una de esas veces.

Hoy tuvimos que parar a comprar un helado de vainilla para mis primos. Como era de esperarse en las líneas para pagar había mucha gente, incluidas las cajas rápidas. Adelante de nosotros había dos carritos. Todo estaba en calma hasta que la Sra. del primer carrito, llorando les dijo a las del segundo carrito ( eran dos señoras):  Han sido ustedes muy crueles conmigo, ustedes no saben los motivos, ojalá nunca les suceda y que Dios les perdone.
Ni mi Ellie ni yo podíamos creer lo que una de las señoras le respondió: Cruel tú que nos obligas a los demás a tener que soportar tu mal olor. No es justo lo que haces, si no te gusta bañarte, no salgas a la calle a donde los demás tengamos que aguantar tu a pestilencia.
Ahí a empezado una discusión, y el cajero ha tenido que llamar a los de seguridad.

Mi Ellie les ha pedido a las señoras que respetarán a la mujer. Que tuvieran misericordia y que como ella misma les había dicho, ellas no tenían idea de sus circunstancias. A mí lo único que se me ocurrió fue abrir un paquete de servilletas de nuestro carrito y dárselos a la mujer que lloraba sin consuelo. Ellie, le pidió al de seguridad que sacará a las señoras por estar ofendiendo a la mujer, que eso no se valía, que no era decente ni humano.
En unos minutos, cualquiera te puede intentar robar tu paz y tranquilidad, pero no debes otorgarles el poder.

La mujer, muy agradecida y tímida nos daba las gracias una y otra vez.

¿Saben?, yo me sentí muy orgulloso por dos razones. Por tener la madre que yo tengo, defensora de las injusticias y misericordiosa con el más débil. La respeto mucho por ello.
Y también me gustó el que yo permanecí tranquilo, no me dio ansiedad, ni me enoje por los gritos e insultos de esas señoras. Sí lloré de tristeza al ver el dolor y la vergüenza que sentía la mujer. Pero me quedé más tranquilo cuando vi que los de seguridad la estaban tratando bonito.

Al subirnos al carro y ya en la plática, Ellie me dijo que uno siempre tiene que intentar al máximo ponerse en el lugar del otro, porque no sabemos cuales sean sus circunstancias. Que no podemos ayudar a todo el mundo, pero sí que con una sonrisa o un gesto amable y con cariño podemos hacer sentir mejor o menos mal a quien no lo esté pasando bien.
Venimos a esta vida a intentar la tranquilidad. Procuremos sonreírle a todo aquel que se cruza por nuestro camino, quizás estemos cambiándole para bien su día.

Un comentario en “El valor de una sonrisa

  1. Tu mama es una mujer con valores que muy pocas personas poseen en la actualidad, porque no se conforma con hablar sobre ellos, de echo ella los lleva a la vida cotidiana como lo dejo bien demostrado aqui. Eres sumamente afortunado de tenerla como madre y de tener un papa que te ama y te educa para la vida, para que seas un ciudadano de bien, con absolutamente todo mundo. Felicidades

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